Strength / Fortalezas

Fortalezas

¿Qué son las fortalezas? Cuando pensamos en una cualidad positiva que nos hace más eficaces, se nos ocurren cosas como la fuerza física o ciertas capacidades mentales, como la habilidad para hacer cálculos o planificar.

Estamos entrenados para fijarnos en algunas capacidades físicas o mentales naturales o que se adquieren a través de la educación o la experiencia. Suelen ser cuantificables, medibles y específicas. A esas, las consideramos fortalezas.

A veces, podríamos pensar en otro tipo de habilidades, las llamadas soft skills, como nuestra capacidad para liderar o persuadir. Pero como no son cuantificables, tendemos a pensar menos en ellas. Después de todo, ¿qué es liderar?

¿Considerarías la capacidad de apreciar la belleza, la capacidad de amar o la capacidad de perdonar? ¿Son fortalezas?

Psicología positiva

No podemos contar con que nuestras debilidades nos hagan mejores. Y, sin embargo, estamos entrenados para buscar lo que nos falta, en vez de apreciar lo que ya tenemos.

La teoría de la psicología positiva de Martin Seligman, de 1999, afirma que las personas se desarrollan identificando y aprovechando sus puntos fuertes y estableciendo objetivos significativos. Se centra en el estudio de las emociones positivas y las fortalezas del carácter, en lugar de centrarse en lo que está mal.

Las personas tienen tres necesidades psicológicas básicas. Sentir emociones positivas, participar en actividades que den sentido a la vida y tener buenas relaciones con los demás. Relacionado con lo anterior, están encontrar sentido a lo que hacemos y disfrutar de nuestros logros.

Si las tratamos como medidas del bienestar de una persona, las podemos utilizar para desarrollar sus fortalezas, mejorar su bienestar y aumentar su felicidad.

Modelo PERMA

El modelo PERMA descompone el bienestar psicológico en cinco elementos clave: emociones positivas (Positive emotions), compromiso (Engagement), relaciones (Relationships), significado (Meaning) y realización (Accomplishment). Se trata de un marco para mejorar la comprensión, en el que todos estos elementos están interrelacionados.

En este modelo, existen 24 de estas fortalezas del carácter, agrupadas en seis categorías: sabiduría, valor, humanidad, justicia, templanza y trascendencia.

La sabiduría representa la habilidad de adquirir conocimientos y utilizarlos de forma creativa y útil. El coraje es la capacidad de alcanzar objetivos haciendo frente a las dificultades. La humanidad representa la capacidad de cuidar a otros y hacerse su amigo. La Justicia subraya la importancia de una comunidad interconectada. La templanza es la fuerza que nos protege contra los excesos. Y la trascendencia proporciona la búsqueda de sentido, propósito y comprensión.

Todos estos rasgos nos hacen únicos, pero lo más importante es que nos permiten comprender mejor cómo apoyarnos en ellos para mejorar determinadas situaciones o resultados.

A muchas de estas cualidades ni siquiera las consideramos fortalezas. ¿Deberíamos ampliar nuestra perspectiva? Probablemente.

El mundo está cambiando. Añadir estos rasgos a la lista de cosas que valoramos puede ayudarnos a apreciar las contribuciones de las personas de nuestros equipos y a crear un entorno en el que no sólo se valoren las habilidades más comunes. Y esto es importante porque como ya he comentado otras veces, la diversidad es probablemente la clave para encontrar respuestas a muchos de los problemas que tenemos ahora.

Foto de Greg Rakozy en Unsplash