Leading in crisis / Liderar una crisis

Liderar una crisis

¿Alguna vez has sido parte de un equipo extraordinario? Uno de esos equipos de alto rendimiento que no solo lo hacen bien cuando las cosas son fáciles, si no – lo que es más importante-, cuando todo va mal. Liderar una crisis es un reto. Gestionar la presión cuando aparece es muy complicado.

Por el contrario, crear un equipo cuando las cosas van bien para estar preparados para cuando aparezcan las dificultades es mucho más fácil y se obtienen mejores resultados.

En ese camino a los resultados, te voy a hablar de tres pilares fundamentales.

Confianza

En esta charla, Simon Sinek nos trae una pregunta: ¿cómo el líder puede crear un entorno en el que su gente trabaje en su nivel de contribución más alto?

El primer paso es crear confianza. Si no la creas, tu gente se pasará bastante tiempo mintiendo, escondiendo cosas o aparentando. En resumen, fingiendo que no hay ningún problema, que tienen todo controlado y que las cosas van bien.

Cuando trabajas la confianza, la gente se siente segura, y es esa seguridad psicológica la que les permite que levanten la mano y digan “tenemos un problema” sin el miedo de que les rechacen o les humillen. No solo es que vayan a pedir ayuda si la necesitan. Es que te vas a enterar mucho antes de cualquier posible crisis que se vea en el horizonte.

Compromiso

Los conflictos pueden dividir el equipo, más en tiempos de crisis. Patrick Lencioni explica muy bien cómo la forma en la que manejes el conflicto supone una diferencia para el equipo.

Fallar gestionando un conflicto tiene consecuencias terribles; puedes sentirte temporalmente confortable evitando tener conversaciones delicadas, pero al final va a tener impacto sobre la confianza y será muy complicado que la gente se comprometa de verdad.

Un conflicto bien gestionado, generalmente, lleva a un compromiso real.

En determinado momento, el equipo puede no estar de acuerdo con una situación o una decisión. Si el líder no se da cuenta (o simplemente no quiere darse cuenta), la gente probablemente aceptará lo que pasa y no se comprometerá de verdad.

Hablarlo abiertamente, llegar a una solución de compromiso – incluso si no se está de acuerdo en la totalidad – y que todo el mundo se sienta responsable de lo que se ha decidido es la receta para conseguir un compromiso real.

Cooperación

Liderar una crisis requiere de más cosas, a parte de confianza y compromiso. He hablado varias veces de la complejidad y cómo afecta a los equipos y las empresas. No se puede gestionar una crisis en solitario. Todos en el equipo deberían contribuir a encontrar la solución. Esta manera de pensar implica cooperación y no competición.

Cuando un líder crea un contexto donde la gente puede dar lo mejor de sí, está implícito que pueden tomar sus propias decisiones. Y esto es clave en una crisis.

Si todo el mundo sabe en qué trabajan los demás, se siente comprometidos y responsables, y tienen la información adecuada, pueden tomar las mejores decisiones que les dejen seguir avanzando.

Resultados

Estamos tan acostumbrados a hablar de resultados, que a veces nos olvidamos de qué significa eso al liderar una crisis.

Una crisis es por definición algo complejo, inesperado e inevitable. Debemos pensar cuál sería el mejor resultado sabiendo que probablemente no podamos controlarlo, o no del todo.

Una crisis puede ser una gran oportunidad de cambiar cómo se hacen las cosas, de encontrar resultados buenos que no estábamos esperando, o simplemente de que los cambios nos traigan posibilidades que antes no teníamos. Para poder coger cualquiera de estos trenes, necesitas un equipo. Un equipo que tenga la confianza y el compromiso suficiente y que coopere para encontrar las mejores soluciones.

Tu trabajo no es resolver el problema. Tu trabajo, como líder, es crear el entorno adecuado para que ellos puedan resolver el problema. Y esto lo tienes que hacer antes de la crisis. Este es el secreto.