Teamwork / trabajo en equipo

Trabajo en equipo

Cuando compruebas cómo funciona el trabajo en equipo de verdad, nunca lo olvidas.

El sábado pasado fui a cenar sin reserva a un restaurante. Estaba lleno. Así que nos pusieron en la barra, justo delante de la cocina, que estaba abierta.

En menos de 3 metros cuadrados, trabajaban cuatro cocineros y el encargado del servicio, la persona encargada de repartir las comandas y organizar el trabajo de los camareros de sala.

La carta era lo suficientemente larga como para requerir mucha preparación, el llamado mise en place. Así que había, muchos biberones, sartenes y ollas llenas de ingredientes, que usaban en los platos.

A mis ojos, dos salones y una terraza llenos de gente parecían un reto muy grande para esa cocina. El número de comandas que llegaban era gigantesco.

Equipo de alto rendimiento

El encargado del servicio repartía los platos de las comandas, según lo que tenía sentido que los clientes tomaran primero, y agrupaba platos de diferentes mesas para hacer el cocinado más fácil. Los cocineros no paraban, pero nunca dejaron de comunicarse.

Después de que se cantara cada plato, alguno de ellos decía “oído”. Y se quedaba con esa tarea. Si alguien necesitaba ayuda, la pedía.

En un momento dado, les faltaron algunos ingredientes. Había platos que no salieron a tiempo, mientras el número de comandas seguía creciendo. Nadie perdió la concentración. Se ocuparon de lo que podían hasta que llegó lo que necesitaban. A partir de ese momento, aceleraron para recuperar el ritmo y disminuir el tiempo de espera de los clientes.

Media hora más tarde, el número de comandas era tal que el encargado del servicio empezó a terminar algunos de los platos, principalmente postres, para aliviar la carga de trabajo de sus compañeros cocineros. Hasta que pasó el pico y estos volvieron a asumir esa parte.

Todo esto sin un grito ni una sola palabra malsonante. Solo mucha cooperación, trabajo duro y grandes dotes de comunicación.

Un equipo de alto rendimiento no se improvisa cuando hay problemas. Y este equipo tenía todo lo necesario para superarlos: corresponsabilidad, compromiso y un proceso claro de toma de decisiones.

Responsabilidad y compromiso

Una vez que alguien se quedaba con alguna de las tareas diciendo “oído”, el resto se olvidaba de ese plato. Todos sabían lo que hacían los demás. Las funciones estaban asignadas en función del lugar que se ocupaba en la cocina. Si algo tenía que pasar por varias manos, la comunicación fluía para que nadie se perdiera.

Si uno de ellos tenía que ir al almacén, los demás se hacían cargo de la función hasta que el responsable volvía. Se comportaban como si fueran un solo ser funcionando a la vez, conscientes de lo que se necesitaba en cada momento.

Responsabilidad y compromiso son imprescindibles para trabajar en equipo, pero igual de importante es tener claro cómo se toman las decisiones. El encargado del servicio era el responsable.

Tuvieron que resolver bastantes dificultades durante la noche, pero todos confiaban en esta persona y su criterio. En medio de una crisis no hay que ponerse a discutir qué hacer, salvo que se quiera perder un tiempo muy valioso.

En las dos horas que estuve allí, su forma de trabajar me tuvo fascinada. ¡Incluso tenían tiempo para hacer bromas!

El trabajo en equipo es la máxima demostración de liderazgo. Este equipo y su jefe de servicio prepararon el terreno para que todos trabajaran a su máximo nivel, y la confianza que tenían los unos en los otros facilitó las cosas. Fue una gran lección.

Foto de Dan Rooney en Unsplash