illusory truth effect / el efecto de la verdad ilusoria

El efecto de la verdad ilusoria

Cuanto más se repite algo, más fácil es pensar que es verdad. Esto es lo que se conoce como efecto de la verdad ilusoria. Y aunque parezca mentira, la repetición influye en nuestra percepción de que algo debe ser cierto.

Si te digo que la gente solo usa el 10 % del cerebro, es probable que me creas porque ya lo has oído antes. No te pasa solo a ti. Entre el 40 % y el 50 % de las personas lo creen, y es falso. Este mito se desmontó en el 2009 en un estudio publicado en Frontiers in Human Neuroscience.

Otro ejemplo de desinformación fue lo que pasó durante la pandemia. La gente se creyó noticias falsas y teorías conspiranoicas sobre el coronavirus. Solo era cuestión de cuantas veces se repitiera lo mismo.

Hay millones de ejemplos.

Conocimiento

Dar credibilidad a una afirmación falsa influye en cómo tomamos decisiones y algunas son importantes para nuestra vida. La cuestión es cómo esas ideas erróneas llegan a formar parte de nuestro conocimiento y determinan nuestras elecciones.

Además de la repetición, debemos tener en cuenta también la facilidad de entender lo que nos están contando. Esta facilidad se llama fluidez de procesamiento y es el núcleo del efecto de la verdad ilusoria.

La repetición hace que las afirmaciones sean más fáciles de procesar que las ideas nuevas, lo que lleva a las personas a concluir erróneamente que son más veraces.

Sabemos que una vez que adquirimos un conocimiento, tendemos a olvidar su origen, aunque luego nos podamos dar cuenta de que procede de una fuente poco fiable. En resumen, tendemos a olvidar cómo lo aprendimos originalmente.

Si no tenemos ningún conocimiento previo sobre el tema, y una idea se repite lo suficiente y es fácil de procesar, la creeremos. Incluso si tenemos algún conocimiento sobre el tema, podemos olvidar lo que sabemos si la nueva afirmación es fácil de entender y viene acompañada de repetición y familiaridad.

Quizás parezca sorprendente, pero el conocimiento no nos protege del efecto de la verdad ilusoria, a menos que seamos conscientes de él y juzguemos las nuevas ideas a la luz de lo que ya sabemos de verdad.

Una pregunta

Hace tiempo que descubrí el poder que tiene hacerse la siguiente pregunta: “¿Cómo sé que tengo razón?”.

Esta pregunta reta la confianza en tu criterio y anula el ego. Pero lo más importante es que nos hace mirar a la fuente del conocimiento para evaluar si nos falta algo o si hemos confiado en una fuente poco fiable.

Solo con eso, podemos mejorar nuestras decisiones porque disponemos de mejores datos. Es relevante porque los errores de juicio vienen tanto de no saber del tema como de saber cosas que no son ciertas.

Además, lo que creemos que es verdad moldea nuestras percepciones y nuestros prejuicios, cambiando no solo nuestros conocimientos sino también nuestro comportamiento. Así que la capacidad de cuestionar nuestras fuentes de conocimiento es una forma esencial de seguir desarrollándonos.

Foto de Kajetan Sumila en Unsplash